Nueva Zelanda ganó y se metió en semifinales

El Stade de France fue testigo de lo que pudo haber sido una final anticipada en esta RWC 2023. Un partido que tuvo un inicio sumamente parejo y disputado con altísima intensidad. En los primeros 20 minutos de la etapa inicial la diferencia estuvo centrada en que Nueva Zelanda fue mucho más efectivo que Irlanda cada vez que tuvo la posibilidad de anotar, ya sea a través del pie de Richard Mo’unga o la jerarquía de Beauden Barrett.

Fue justamente el fullback de los All Blacks el que edificó una jugada formidable que terminó en una pared entre Reiko Ioane y Leicester Fainga’anuku, quien apoyó en la bandera izquierda para dejar un transitorio 13 a 0.

Se despertó el XV del Trébol de la mano de su excelente medio scrum, Jamison Gibson-Park, moviendo la pelota de un lado al otro. Un penal de Jhonny Sexton y un formidable try de la figura de la RWC 2023, Bundee Aki (arrastrando varias marcas), achicaron diferencias.

Una conquista de Ardie Savea y otra de Gibson-Park dejaron un parcial al cabo del primer tiempo  de 18 a 17 en favor de Nueva Zelanda, que terminó con uno menos por la amarilla a Aaron Smith y un resultado totalmente abierto.

El complemento no bajó su ritmo aunque fue más enredado e impreciso. Pero con un común denominador que se dio en todo el partido: dos bloques defensivos casi impenetrables.

En lo colectivo parecía sacar ventajas el conjunto de Andy Farrell, mientras que los de Ian Foster dependían más de lo individual. Fue así que tras un line, Mo’unga se cortó por el canal del 9-10 y con una corrida maratónica asistió al joven maravilla, Will Jordan, para estirar diferencias en un marcador por demás cerrado.

Un try penal para Irlanda a falta de 15 minutos para el cierre dejaba un 25 a 24 para los All Blacks en un final electrizante. Un penal de Jordie Barrett y la imposibilidad del equipo europeo de alcanzarlo con una verdadera muralla negra dejaron un resultado final de 28 a 24 con el pase de Nueva Zelanda que enfrentará a Argentina.

De esta manera, Irlanda padece el karma de no haber podido clasificar nunca a una semifinal en la historia de las RWC y el fin de su sueño.

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